miércoles, 12 de enero de 2011

Angel caido

Poco a poco fui descendiendo,
tras una cortina de humo, promesas frágiles y mentiras,
desaparecí...
fueron demasiados los daños,
demasiados recuerdos que atormentaban mi mente...
y al precipitarme a la vacía oscuridad, ya no tuve fuerzas...
tampoco ganas ni intención de levantarme,
decidí irme,
decidí, esconder mi marchitado corazón entre la penumbra...

y mis gráciles movimientos se volvieron torpes,
y mis ojos desataron sus lagrimas,
y las dejaron correr por mi pálido y blanquecino rostro,
que en ese momento se había vuelto frío y sin vida...

la sangre corría por mi blanca ropa, que se oscurecía por la ceniza,
oscuridad, tinieblas, brumas, sombras,
ya jamás volví a ver la luz,
me había sumergido en el abismo y ya nada me haría volver...

Una daga,
esa daga me trajo hasta aquí, un puñal empapado en veneno,
un asqueroso veneno llamado amor,
veneno que no tiene cura,
se fue todo atisbo de claridad,
hasta nunca, mi querido fulgor,
adiós!